EL ZORRO DICE

DE AMOR Y OTRAS SALSAS
Por: Jafet Mariscal



¿Ser o no ser? ¿Salsa roja o verde? ¿Amor o enamoramiento? Grandes incógnitas de la vida que a más de uno le provocan el insomnio. Pero ¿Cómo saber?

Hace unos cuantos días, me encontraba en un evento al que también iban algunos amigos. Y entre amigos y amigos en común, me topé con alguien que llamó mi atención. Igual que en un clásico cliché de película romántica, dos personas en un mismo club, música tropical y mesas distintas, que de un instante a otro cruzan miradas y pasa un largo rato hasta que uno de los dos decide entablar conversación, se intercambian los números telefónicos y no se vuelven a ver, aguardando hasta algún punto en que el interés es mayor y se dé paso a “algo más” (por supuesto esto no ocurre siempre y es justo lo que me llevó al tema de hoy).  ¿Después de tratar a una persona, en qué punto es amor? ¿Y será amor o enamoramiento?

Sinceramente, desde mi punto de vista, el amor no es un objeto, no es la narración de una historia romántica aburrida, no es una acción, no es algo con lo que se puede luchar, pero a la vez es todo ello. Que contradictorio ¿No?, la razón de ello, es que los sentimientos son subjetivos de persona a persona, pues al igual que los gustos, orientaciones y preferencias, el espectro de los sentimientos cubre una amplia gama de combinaciones e interpretaciones.

Las experiencias en cada relación, en cada persona que conocemos y cómo percibe el mundo, suceden de maneras totalmente distintas, cada cabeza es un mundo. Pero retomando el tema central, el amor como producto comercial, es el más sobreexplotado del planeta, entre películas aburridas y actuaciones nefastas, la cosa no está del todo mejor, pues incluso un día al año se monetiza en forma material a través de cartas y regalos, cenas costosas e inversión persuasiva de acción tardía (si por inversión tardía se refiere a el dinero que miles gastan en una habitación de hotel o motel). Pero por otro lado, para ser un mundo capitalista (neoliberal), como en el que hoy día vivimos, esto se traduce en ganancias, ganancias y más ganancias.

Pero como primer motivo, el amor según la definición científica, no es más que “una reacción química de la Oxitocina una hormona relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro… (En otras palabras, un coctel de drogas biológicas)”, según San Google es un “sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común” y según “el zorro dice” es un aspecto meramente comercial, a ciencia cierta no se puede generalizar o marcar un estereotipo sobre que es el amor, pues no es algo que se toque, se vea o exista como tal de manera física, aunque debiera ser el desear no solo a otra persona (de lo contrario solo sería atracción), debe ser el tener como prioridad el bienestar del otro al igual que de sí mismo, un perfecto equilibrio entre lógica, sentimientos, instintos e impulsos, un mundo totalmente libre de pautas impuestas por los demás, algo así como la felicidad (sería lógico decir que, el amor no depende solamente de otros, sino de sí mismo y como lo proyectamos hacia los que nos rodean).

Por otro lado, (citando a San Google como buen millenial, otra vez) el enamoramiento es “un estado en el que una persona magnifica las cualidades positivas de otra y que suele tener lugar al comienzo de una relación amorosa.”, (algo así como cuando eres feo, pero para tu novi@ eres el galán protagonista/ conejita playboy, de su película/por supuesto que película, favorita). Leyéndose de otra manera como que solamente es un proceso, en el que solo vemos las virtudes de la otra persona e ignoramos sus defectos (no hay, no existen), pues esos químicos que reaccionan en el cerebro no nos dejan ver la situación de otro modo. Y aunque según científicos dura un aproximado de 30 días, todos conocemos a personas que aún después de un año no ven defectos, ¡En verdad!

Pero esto solo nos deja una lección, el enamoramiento es algo inevitable cuando se trata de la persona correcta (aunque de alguna manera es un aspecto un poco banal), mientras que el amor es una cuestión de decisión y a la vez no, pues el sentir amor se ve limitado cuando no es mutuo y cuando es forzado.

Recuerda “Si no te quieren, como tú quieres que te quieran, ¿qué importa que te quieran? -
Amado Nervo”.

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