EL ZORRO DICE
“INFIELES
A LA VISTA”
Por:
Jafet Mariscal
Sales un día común en tu rutina, a disfrutar de una rica cena
romántica con quien pareciera ser el “amors”
de tu vida pero por una razón u otra no pareciera ir tan bien. Las manos le
sudan, se nota constantemente nervios@, no suelta el celular, recibe mensajes
constantemente que atiende de inmediato, tanto así que llegase a parecer que
alguna emergencia se ha presentado, pero al preguntar “¿Qué sucede, todo
bien?”, su respuesta será totalmente evasiva o por el contrario, no recibirás
nada fuera de un “todo bien, todo en orden” (o por otro lado una evidente
mentira que se acaba de inventar). Y sí, es cierto que no es correcto
estereotipar a las personas, situaciones o actitudes. Intentas calmarte y
pensar en lo positivo de la situación (haciéndote “pato”, como se dice
vulgarmente en México), cuando de momento comienzas a notar que el nerviosismo
y la actitudes misteriosas de tu acompañante se detuvieron, tal vez también su
corazón, pareciera que se le bajó la presión o que acabase de ver un ente
demoniaco en carne viva, su cara se torna impactada por la situación, aunque tú
no encuentras explicación. Puesto que no sabes más que lo que tus ojos aprecian
de aquel momento decides asegurarte de que es lo que realmente sucede y justo
en aquel instante te interrumpen con un reclamo. Una persona ajena se acerca a
ustedes y comienza lo incómodo, ¡No puede ser, te engañaba!, pero aguarda un
momento, al analizar bien la situación descubres lo peor, que por supuesto, no
esperabas, ¡Tú eres el tercero en discordia dentro de la relación!, ¡What!
Pero eso es
suponiendo que sucedieran así las cosas, normalmente uno espera toparse con
esto de una manera menos personal, a través de fotografías, redes sociales o un
mensaje de texto, por ejemplo, aunque cualquier parecido con la realidad, es
pura y mera coincidencia. Sea como sea, el punto en esto es que, no importa que
tanto quieras negar o suavizar la situación, una infidelidad es una
infidelidad. ¿Pero cómo saber si eres infiel? ¿En qué grado puedes o no puedes
serlo? ¿Y si fue “sin querer queriendo?
Comencemos por saber, ¿Qué es infidelidad?
La infidelidad es
considerada la mayor traición que se le puede cometer contra el otro miembro de
la relación amorosa (según psicólogos, aunque para algunos cuantos es más
dramático el asunto y buen material para la industria musical). De alguna
manera al comenzar una relación, firmamos implícitamente un contrato
imaginario, en el cual se establece que habrá lealtad, exclusividad y respeto
(aunque no siempre y exceptuando algunas modalidades de relaciones amorosas).
La fidelidad, dentro de las relaciones tradicionales, suele ser el sustento de
las mismas y al quebrantarse, parece difícil arreglar tal situación, alto ahí,
es cierto, dije difícil, más no imposible (pero seamos honestos, en mayoría de
ocasiones, una infidelidad indica que no hay nada que arreglar más que los
intereses individuales de la pareja en cuestión).
Resumiendo todo lo que esto conlleva, los especialistas en
la materia, consideran que existen 9 tipos de infidelidad. Online o virtual (esos mensajitos extraños, es@s amiguit@s, esas
apps en el móvil, etc.), física (comienza
como una simple charla, coqueteo, etc. Excepto que no es virtual, sino de
manera presencial), sexual (involucra
el acto sexual sólo por capricho, sin conexión necesariamente emocional), obligada (realizada por personas con
baja autoestima, que buscan lo que no tienen dentro de su relación con alguien
más, en cuanto a relaciones tóxicas), por
adicción (sucede con personas con hipersexualidad, adicción al sexo en
otras palabras; sí se puede, sí existe, sí es real, no hay más que decir al
respecto), afectiva (no involucra el
acto sexual, pero sí un vínculo romántico), de aprobación (por lo regular
ocurre casi al finalizar una relación, por “temor” a quedar sólo al momento en
que suceda de manera definitiva, como hablábamos en la columna anterior,
titulada “¿Ganado o ganas de compañía?”).
Pero en los que me enfocaré, es en dos que considero los más relevantes a
tomar en cuenta, para saber si perdonar o no a la persona infiel en cuestión
(si no es que ya le has, o te han bloqueado y es demasiado tarde para arreglar
las cosas): La primera es directa (el infiel tiene en mente engañar a su
pareja. Es decir, antes de que la infidelidad ocurra la persona ya ha hecho
movimientos para poder tener relaciones con otra persona. Cómo dirían por ahí,
“que poca abuela”, si no tienen remedio, mucho menos el perdón) y la segunda
indirecta (No existe una intención inicial de ser infiel, sino que los deseos o
el acto de ser infiel surgen de forma repentina después de algún factor
detonante, te “hackearon” como diría el meme).
En fin, es una situación difícil para quien la afronta, en
cualquiera de los casos, pero con algo de conciencia y análisis se puede dar
solución. No trates a otros como no te gustaría que te tratasen a ti, pues el
sufrimiento que provoca una acción equivoca, no es nada grato.
Y recuerda, “Nadie
vale tanto como para tener dos amores. Nadie vale tan poco como para ser la
segunda opción”- (Walter Riso).
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